Sabiñánigo

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Sabiñánigo

Sabiñánigo está perfectamente situado para conocer los distintos valles tanto de la Jacetania como del Alto Gállego

Sabiñánigo, actual capital de la comarca del Alto Gállego recibe su nombre de una pequeña pedanía que se encuentra a un kilómetro aproximadamente, y que en la actualidad es conocida como Sabiñánigo Alto.

Sabiñanigo

Bien comunicado y con dos campos de Golf en sus proximidades, Sabiñánigo es un magnífico punto de partida para conocer la Ruta de las iglesias de Serrablo, Jaca, la Tierra de Biescas y el Valle de Tena, con sus estaciones de esquí o ¿Por qué no? Perderse por la cercana e inexplorada Guarguera.

Sabiñánigo Alto

A un kilómetro de Sabiñánigo, también conocida como barrio de San Feliciano y situada a 798 metros de altitud, encontramos la pequeña población de Sabiñánigo Alto. Con la llegada del ferrocarril nació la actual ciudad, que con el paso de los años se fue expandiendo y adoptando el nombre original de esta pequeña población.

Tiene su origen en un asentamiento romano, aunque la primera documentación histórica de la población data del año 1035, momento en el que se incorpora al reino de Aragón bajo el mandato de Ramiro I.

Las viviendas populares conservan buenas muestras de arquitectura tradicional, con fachadas de piedra donde se abren vanos de medio punto o adintelados junto con airosas chimeneas troncocónicas, tan habituales en la zona.

En la actualidad Sabiñánigo Alto cuenta con unos 45 vecinos.

Iglesia de San Hipólito de Sabiñánigo Alto

La iglesia de San Hipólito se edificó durante el siglo XVII. Presenta una nave dividida en cuatro tramos, con capillas laterales, y rematada con cabecera recta. A los pies encontramos un coro elevado, y el acceso se realiza a través de un arco de medio punto. La torre del campanario es anterior a la edificación del actual templo, y se cree que formaba parte del antiguo castillo medieval.

Larres

Museo Ángel Orensanz y de Artes de Serrablo

El Museo "Ángel Orensanz y de Artes de Serrablo" se inauguró en 1.979 gracias a la labor desarrollada por la Asociación "Amigos de Serrablo", quienes se dedicaron, desde 1975, a recopilar enseres de la vida cotidiana procedentes de los pueblos deshabitados de la comarca con la intención de salvaguardar una cultura que estaba agonizando con la llegada de la sociedad industrial.

Junto con la colección etnológica, una de las más completas de todo el ámbito pirenaico, también se pueden contemplar en el museo obras del escultor oscense Ángel Orensanz.

El museo se encuentra en el Puente de Sabiñánigo y está formado por dos casas con tres plantas cada una, unidas por un voladizo. La primera casa Batanero data del siglo XIX y es una muestra de la arquitectura típica de la zona; la segunda fue una ampliación en el año 1998.

Todas las piezas que el visitante contempla guardan una historia forjada por los esfuerzos y vicisitudes de los hombres y mujeres de Serrablo por salir adelante en un medio en ocasiones duro y hostil.

Ábside de Santa María de Gavín. Sabiñánigo

La antigua iglesia de Santa María hizo durante siglos las funciones parroquiales de la población de Gavín, muy cerca de Biescas. Edificada en el siglo XI, su fisonomía era similar al resto de templos que componen la Ruta de las Iglesias de Serrablo, con una nave única rematada con ábside semicircular y decorado con una sucesión de arquillos ciegos bajo el característico friso de baquetones.

Durante el otoño del año 1937 la población de Gavín fue completamente asolada a consecuencia de los combates que se produjeron en toda la zona durante la guerra civil española. El resultado, aparte del gran número de bajas humanas, fue la casi total destrucción de la población.

Sabiñanigo Abside Santa Maria de Gavin

La antigua iglesia de Santa María no fue inmune a la desolación, quedando parcialmente destruida. Tras años de abandono, durante los años setenta del siglo XX la Asociación Amigos de Serrablo recuperó los restos del ábside y los volvió a reconstruir en el parque municipal de Sabiñánigo, donde actualmente se pueden visitar.

Junto al templo, en el parque que se haya junto a las piscinas municipales y la zona deportiva de Sabiñánigo, podemos contemplar más de 1.200 ejemplares de árboles y plantas correspondientes a 90 especies diferentes.

Historia de Sabiñánigo

Con la llegada del ferrocarril, a finales del siglo XIX, nació un pequeño barrio conocido como “la estación”, a partir del cual se inicia un proceso de expansión que culmina en la ciudad que conocemos hoy en día. Durante aquella época aumentó considerablemente el turismo, dirigido principalmente hacia el Balneario de Panticosa, lo que produjo que inmediatamente nuevos servicios e instalaciones aparecieran en la nueva población.

Tras la inauguración de la Estación Internacional de Canfranc, la nueva situación estratégica de Sabiñánigo, abierto a Europa, no pasó inadvertida en el mundo empresarial, ya que contaba con una buena red de centrales hidroeléctricas, clave del abastecimiento de energía a las fábricas. Las primeras empresas en instalarse se dedicaron principalmente a la industria química y a la producción de aluminio, hito que conllevó la primera gran despoblación de los pueblos de la comarca, cuyos vecinos vieron en la nueva industria una buena oportunidad de mejorar su calidad de vida.

Durante las siguientes décadas el crecimiento urbanístico comienza a ser exponencial a la actividad industrial, lo que llevó en ocasiones a cometer errores urbanísticos, los cuales, de manera constante se tratan de subsanar. Tras el retroceso industrial acaecido en los últimos años, en la actualidad Sabiñánigo está inmerso en un proceso de evolución hacia el sector servicios, que lo ha de llevar a convertirse en una de las principales puertas del Pirineo.

Fotos de Sabiñánigo

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Mapa de Sabiñánigo