Pantano de Yesa

Pantano de Yesa

El pantano de Yesa es un importante atractivo turístico ideal para realizar actividades náuticas.

Las aguas del Pantano de Yesa riegan la ribera sur de Navarra, junto con las Bárdenas Reales, así como la comarca de las Cinco Villas. Actualmente el embalse de Yesa se ha convertido en un importante atractivo turístico de la zona; cada año acuden un buen número de aficionados al windsurf, la pesca, o el senderismo. Según la época, cuando el pantano baja su nivel de agua, acude un gran número de bañistas, que aprovechan las aguas termales que brotan en el antiguo balneario inundado de Tiermas, actividad que se remonta a épocas romanas.

Las obras del embalse de Yesa, situado en el límite de la comarca de la Jacetania y la comunidad de Navarra, se iniciaron en el año 1928, aunque fue inaugurado en 1960. Tras su construcción se inundaron 2.408 hectáreas, la mayor parte de las cuales pertenecían a ricas tierras agrícolas de la Canal de Berdún, llegó el abandono de las poblaciones de Ruesta, Tiermas y Escó, propiciando también el abandono de los pueblos del Valle de la Garcipollera.

En el año 1983 se presenta un proyecto para triplicar su capacidad, conllevando la desaparición de la población de Sigüés y las expropiaciones de gran parte de los municipios de Artieda y Mianos. Inmediatamente el proyecto se encuentra con la oposición de los vecinos y la creación de la plataforma Yesa No.

Son varias las reivindicaciones vecinales. Evidentemente y en primer lugar significa el abandono forzoso del hogar para cientos de personas, con el drama personal que esto conlleva. Otro importante foco de conflicto es la seguridad para el resto de las poblaciones colindantes. Como todo el Pirineo, el embalse se encuentra en una zona de gran actividad sísmica, que aunque de baja intensidad, provocó que a partir del año 2004 empezaran a aparecer grietas de decenas de metros. En algunos casos alcanzan los dos metros de profundidad. Dos años más tarde se produjo un corrimiento de tierras que provocó el deslizamiento de 3,5 millones de m3 de tierra.

En 2007 se reabren las grietas reparadas y se derrumba la pista que recorre la ladera izquierda, sin que hasta el momento se haya encontrado una explicación convincente. Sin duda se encuentran grandes similitudes con la tragedia acaecida en Valle de Vajont (Italia), que terminó con la muerte de 2000 personas en el año 1963. En este sentido, el profesor D. Pedro Monserrat (investigador del CSIC), el Dr. Antonio Casas (Universidad de Zaragoza) y el ingeniero René Petit, encargado de la construcción de la presa de Yesa, junto con el Colegio Oficial de Geólogos, admiten que existe un grave riesgo de activación del deslizamiento. Por su parte, la Confederación Hidrográfica del Ebro y el Ministerio de Medio Ambiente siguen diciendo que no hay peligro.

Por otro lado, el recrecimiento del pantano conlleva la desaparición de veintidós kilómetros del Camino de Santiago, lo que supondría una estocada de muerte para el Camino Francés, junto con el retroceso económico, social y cultural de toda una comarca que lleva más de mil años ofreciendo su hospitalidad a los peregrinos. El hecho de que esté catalogado como Conjunto de Interés Cultural, estar protegido por la legislación española y aragonesa, que la unión Europea lo haya declarado parte del Primer Itinerario Cultural Europeo o que esté considerado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, parece importar poco a nuestros políticos que, al margen del color autonómico o central, una vez más se saltan la legislación vigente en función de intereses privados. Tampoco la iglesia parece querer tomar una posición clara en un conflicto que afecta directamente a su patrimonio.