Sigüés

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Sigüés

Sigüés está emplazada en el margen izquierdo del río Esca, poco antes de que éste desemboque sus aguas en el Aragón, se trata de la población más occidental de la comarca de la Jacetania.

Sigüés se extiende por un llano, resguardada por la muralla natural que forma la Foz de Sigüés, angosto barranco con múltiples y variadas actividades que cada año atrae a un gran número de visitantes.

Durante el siglo XI fue villa real, ocupando desde aquel momento un papel crucial tanto por su estratégica situación como primera defensa del reino, como por su emplazamiento al pie del Camino de Santiago. De esta época es la Iglesia de San Esteban.

Iglesia de San Esteban de Sigüés

La iglesia de Sigüés es un edificio de origen románico, probablemente del siglo XII, pero muy transformado durante los siglos XVI y XVII. De la primera etapa constructiva se conserva la nave y el ábside. Edificada con buena piedra sillar, presenta planta de cruz latina, formada por una sola nave de gran altura, la cual se prolonga hasta el presbiterio, resuelto con ábside semicircular y presidido por un retablo barroco del siglo XVII.

De la antigua tradición hospitalaria queda el edificio que albergaba el Hospital de Santa Ana, donde los peregrinos, la mayoría procedentes de los Valles de Ansó y del Roncal, encontraban refugio y manutención. Sigüés cuenta en la actualidad con unos 113 vecinos, y tradicionalmente la economía se basó en la ganadería y la agricultura, con excelentes campos de cultivo, muchos de los cuales quedaron anegados tras la construcción del pantano. La presa acabó también con el transporte de madera por las aguas del río Esca, importante actividad que hacía llegar la madera hasta Zaragoza o Tortosa.

Foz de Sigüés

Entre las poblaciones de Sigüés y Salvatierra de Esca, separando las sierras de Leyre y Orba, excavado durante miles de años por el río Esca, encontramos el angosto barranco conocido como la Foz de Sigüés. Aunque quizás no sea tan conocida como las foces de Fago o Biniés, no por ello podemos dejar pasar por alto este magnífico lugar, que nos ofrece múltiples actividades, todas ellas en un marco incomparable.

Foz de Sigüés

Entre las masas forestales que rodean el barranco encontramos el bosque típicamente mediterráneo, dominado por robles y encinas, junto a una variada fauna propia de estos parajes. Ya en el interior del cañón, la gran diversidad de ambientes y microclimas existentes propicia la aparición de especies atlánticas. En las verticales paredes anida un gran número de especies, como el vencejo real, el treparriscos o el avión roquero, sin olvidarnos de las grandes rapaces como el milano real, el buitre leonado o el alimoche.

Desde hace ya varios años se ha convertido en un lugar muy frecuentado por los escaladores, contando con unas cincuenta vías abiertas, junto con la posibilidad de realizar escalada en hielo durante los meses invernales. A unos veinte minutos, aproximadamente, de la zona de escalada encontramos la Cueva de Peña Blanca. Se trata de una cavidad de unos cien metros de longitud, sin ningún tipo de dificultad, pero que requiere llevar un equipamiento adecuado. Una buena opción es descender las aguas del río Esca en Kayak. Se trata de un recorrido de aguas bravas, con rápidos, presas y remolinos, con dificultad III-IV, por tanto, si no disponemos del material y la formación adecuada, el descenso resulta extremadamente peligroso.

Edificios históricos de Sigüés

Uno de los edificios más emblemáticos de Sigüés es el del antiguo Hospital de Santa Ana. No conocemos la fecha exacta de su fundación, pero sí sabemos que estaba en funcionamiento en el año 1571. Aunque se ofrecía asistencia médica al que lo requería, su misión principal era ofrecer descanso y refugio a los más pobres, no al peregrino convencional, sino a todos aquellos que vagabundeaban de un lugar a otro y no se podían permitir pagar una posada. Estaba a cargo del municipio y contaba con cinco camas, el peregrino tenía derecho a comida, cama y limosna, pero sólo se admitían estancias de un día.

La complicada situación de Sigüés, justo en la frontera entre los reinos de Navarra y Aragón, provocó que durante la edad media, sus habitantes, ante los continuos ataques e invasiones que sufrían, se encontraron con la necesidad de fortificar la población. Paseando por sus calles, en el extremo norte de la población, podremos detenernos a contemplar el último vestigio de aquellas construcciones defensivas, se trata de la Torre de los Pomar, que recibe el nombre de los antiguos señores del lugar.

El edificio presenta una larga fachada de tres alturas donde destaca la portada, consistente en un arco de medio punto sobre la que destaca una ventana geminada, ya en el segundo nivel. La torre está construida con sillar, presenta planta cuadrada y en la actualidad está destinada a vivienda privada. En la portada, junto al arco dovelado a través del cual se realiza el acceso, encontramos el escudo heráldico de sus antiguos dueños, pudiendo observar en él las tres manzanas (pomas) que dan nombre a la torre. Gracias a las ranuras que se conservan a ambos lados, por las cuales se descolgaba un puente levadizo, podemos asegurar la existencia de un foso defensivo.

Sigüés celebra sus fiestas el día 26 de diciembre.

Fotos de Sigüés

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Mapa de Sigüés