Fuerte Coll de Ladrones

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Fuerte Coll de Ladrones

Junto con el de Rapitán en Jaca, fue construido como parte de un proyecto defensivo que se pretendía levantar paralelo a la línea internacional de ferrocarril Canfranc-Oloron

Canfranc Fuerte del coll de los ladrones

Con el recuerdo, todavía muy vivo, de la invasión por parte de las tropas napoleónicas durante la Guerra de Independencia, y ante el ruinoso estado que presentaban los castillos de Canfranc y Candanchú, el gobierno español decide construir un fuerte en el mismo lugar donde se había levantado una fortaleza a finales del siglo XVI. La construcción del acuartelamiento se inició en este punto estratégico en el año 1888, en lo alto de un cerro rocoso que se eleva verticalmente sobre la confluencia del barranco de Izas y el río Aragón, concluyendo las obras en el año 1900.

El fuerte de Coll de Ladrones, como su vecino del Portalet, es un claro ejemplo de arquitectura militar moderna, adaptado perfectamente al terreno montañoso, aprovechando su escarpada situación como sistema defensivo. Destacan dos edificios revestidos de piedra, uno más umbrío y frío ocupado por la tropa, unos doscientos hombres en total, y otro más soleado, con las dependencias para oficiales, la enfermería y las oficinas. Las defensas de artillería, visibles desde la carretera, están excavadas en la roca y ocupaban cuatro bocas orientadas al norte. Desde allí descendía otra galería, donde había situada otra batería que defendía la carretera sobre el cauce del río.

Debido a las innovaciones tecnológicas bélicas, el fuerte quedó prácticamente obsoleto desde su inauguración. Durante la primera mitad del siglo XX se hicieron pequeñas obras de mantenimiento, siendo clausurado finalmente en 1960 y comprado por una empresa privada mediante subasta pública.

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Mapa de Coll de Ladrones