Iglesia de Santa María de Iguacel

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Iglesia de Santa María de Iguacel

La iglesia de Santa María de Iguacel es una de las obras más representativas del románico aragonés

Santa María de Iguacel

 Subiendo por el Valle del Aragón, en dirección a Francia, a la altura de Castiello de Jaca, nos desviamos a la derecha para acceder al mágico Valle de la Garcipollera (nombre que proviene del medievo, Valle de las Cebollas).

Una pista forestal salpicada por las ruinas de aldeas abandonadas nos introduce en el valle. En la cabecera de éste, en un idílico lugar, rodeada de pinos junto al río, se alza en una verde pradera la Iglesia de Santa María de Iguacel.

Historia de Santa María de Iguacel

Los orígenes de Santa María de Iguacel se remontan a la primera mitad del siglo XI, cuando el conde Galindo ordenó su construcción. En esta primera etapa se levantará una nave rectangular muy alta y espaciosa, cubierta a dos aguas con techumbre de madera, un ábside semicircular y un pequeño presbiterio abovedado.

Unos años más tarde, en 1072, el conde Sancho Galíndez y su esposa Doña Urraca, siguiendo los nuevos patrones planteados en la Catedral de Jaca, inician la gran reforma del templo con la intención de adaptar su decoración a las nuevas corrientes que llegaban del otro lado del Pirineo. Ocho años más tarde los condes donan la iglesia al cenobio de San Juan de la Peña, convirtiendo la iglesia en priorato dependiente de la abadía benedictina. Estableciéndose los monjes definitivamente en San Juan de la Peña a principios del siglo XII, el edificio es ocupado por una pequeña comunidad de monjas cistercienses que permanecen aquí hasta 1212, momento en el que se trasladan a Cambón y más tarde al convento de Santa Lucía en Zaragoza, donde siguen hoy en día.

De esta segunda fase constructiva destacamos la construcción de la portada occidental, la ornamentación de los arcos, columnas y capiteles, la renovación del ábside donde se levantaron cinco arcos de medio punto apoyados sobre columnas. El exterior se modificó con la introducción de capiteles labrados.

La última gran reforma que se llevó a cabo tuvo lugar en el año 1850; afectó a los paramentos interiores, dotando a la iglesia de una falsa bóveda hecha con cañizos enyesados, además de enlucir sus muros. Una vez eliminado el enlucido a raíz de una restauración efectuada en el año 1976, salieron a la luz frescos góticos de finales del siglo XV. De gran interés son la talla en madera policromada de la virgen del siglo XII, así como la reja románica de esta misma época, sin olvidarnos del frontal de altar del siglo XIII, a medio camino entre el románico y el gótico, que hoy podemos contemplar en el Museo Diocesano de la Catedral de Jaca.

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Mapa de Santa María de Iguacel