Fuerte de Santa Elena

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Visita al Fuerte, dolmen y ermita de Santa Elena

El conjunto está compuesto por el fuerte, el dolmen y la ermita de Santa Elena. Se trata de un sencillo y agradable paseo sin ningún tipo de dificultad.

El paso desde Biescas al Valle de Tena se realiza atravesando las sierras de Telera y Tendeñera, por un congosto excavado durante siglos por el río Gállego conocido como Santa Elena. Aquí nos encontramos con un magnífico conjunto compuesto por una ermita, una fuente, restos prehistóricos y un fuerte defensivo. Tras cruzar un segundo puente, el camino se estrecha mientras nos introducimos en el bosque a la sombra de pinos, chopos, abedules…, para adentrarnos en la planicie de Santa Engracia, donde a unos 300 metros nos encontraremos con los restos megalíticos.

Dolmen de Santa Elena

Tierra de Biescas

Históricamente hubo dos dólmenes en este lugar, evidenciando la existencia de una cultura megalítica hacia el final del neolítico y el principio de la edad de bronce. Los dólmentes fueron excavados en 1934, y en su interior se halló un colgante de diente de ciervo, varias puntas y cuchillos de sílex, un botón de caliza, una cuenta de collar, así como fragmentos de azabache. Los dólmenes de Santa Elena fueron destruidos durante la guerra civil, siendo reconstruido el mayor en la década de los años setenta del pasado siglo.

Junto al Dolmen de Santa Elena nace un agradable paseo, completamente adaptado a las necesidades de las personas con movilidad reducida, a través del cual podremos contemplar la variopinta flora que vive junto al cauce del río Gállego, así como las aves de interior de bosque o diferentes saltos y cascadas.

Fuerte de Santa Elena

que visitar en Biescas
Fuerte de Santa Elena

 

En la baja edad media, el Valle de Tena era una importante vía de comunicación, primero para los peregrinos que transitaban el Camino de Santiago, a los que más adelante se les fueron añadiendo arrieros y comerciantes. Con frecuencia, el Merino de Jaca enviaba periódicamente guardias para controlar el paso contrabando y el paso ilegal de caballerías. El fuerte de Santa Elena fue construido en tiempos de Felipe II según planos del ingeniero Spannocchi, el mismo que diseñó la Ciudadela de Jaca. Formaba parte del sistema defensivo que se pretendía construir en la frontera con Francia, aunque en este en concreto, influyó también el levantamiento que Martín de Lanuza, señor de Biescas, hizo contra el rey en el año 1592. El fuerte fue ampliado durante el mandato de Carlos III pero, durante la invasión napoleónica, fue parcialmente destruido para ser reconstruido en 1884, con la intención de defender el paso por la carretera que se estaba construyendo. Se compone de varias líneas defensivas, con galerías excavadas que comunican ambos extremos, donde se colocaban las piezas de artillería. En el edificio principal, que está situado en la parte más alta, se alojaban unos 200 soldados más los oficiales.

Ermita de Santa Elena

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Seguiremos caminando para llegar a la Ermita de Santa Elena. Según cuenta una leyenda sin ninguna base histórica, donde hoy se encuentra la ermita, Elena, madre del emperador romano Constantino se escondió huyendo de los infieles, quedando oculta tras una tela de araña en el interior de una de las cuevas cercanas. Las formas actuales de la iglesia, inicialmente gótica, responden a remodelaciones de los siglos XVII y XVIII. La cabecera pentagonal tiene en uno de sus lados una puerta por donde se accede a la cueva donde se ocultó la santa. Esta ermita acoge las romerías de distintos pueblos del Valle Tena y valle de Biescas, haciendo de nexo de unión entre estos dos territorios.

El templo de Santa Elena tiene su origen en la fundación realizada por el rey Jaime I de Aragón en 1221, construyendo una sencilla capilla mozárabe de la que todavía quedan algunas columnas incrustadas en los muros del actual edificio. Durante los siglos XVII y XVIII, la pequeña ermita fue objeto de importantes ampliaciones, adquiriendo finalmente el aspecto que hoy presenta. Muestra una única nave  dividida en tres tramos y cubierta con bóveda, el ábside es pentagonal y la torre del campanario se eleva sobre un pequeño atrio. El retablo, de estilo barroco, está fechado en 1693, y desde el presbiterio una puerta comunica con la pequeña cueva, donde tiene su origen la leyenda. En el exterior, bajando por unas escaleras encontraremos una fuente con una pequeña cascada, que dependiendo de la época estará seca.

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Mapa de Sta Elena (Biescas)

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