Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido

Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido

En el Pirineo central, concretamente en la comarca del Sobrarbe se esconde una de las joyas naturales mejor conservadas  de nuestro país, el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido

Alrededor de la gran mole del Monte Perdido, que con sus 3.355 metros es la montaña calcárea más alta de Europa, se extiende uno de los parques nacionales más antiguos del continente.

En 1918, parte del Valle de Ordesa es declarado parque nacional, pocas semanas después de que lo hiciera en Asturias el primer parque nacional español, el de los Picos de Europa. A principios de los años ochenta del pasado siglo XX el parque se amplía con la incorporación del Cañón de Añisclo, la Garganta de Escuaín, el Circo de Pineta y el macizo de Monte Perdido. Desde 1997, las 15.608 hectáreas que forman el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, con sus 1.400 especies de plantas (60 endemismos), sus 38 especies de mamíferos, 68 de aves sedentarias, 8 de anfibios y 5 de peces, están declaradas Patrimonio de la Humanidad.

Inversión térmica en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido

Los cambios bruscos de altitud junto con otros factores como los diferentes tipos de suelo, o la inversión térmica que se produce en el interior de los cañones, propician la aparición de una enorme variedad de ecosistemas.

En el fondo de los valles, junto a los ríos, con sus cascadas y pozas, los hayedos y abetales comparten su territorio con tilos, arces, abedules, álamos temblones o fresnos… a ellos, se les unen durante el otoño un sinfín de especies de hongos, para todos juntos, iniciar un gran baile colorista que hechiza al fotógrafo, que se afana en captar toda la orgía cromática que se exhibe el visor de su cámara.

A medida que vamos ganando altura, el bosque mixto va dejando paso a las coníferas, donde durante el invierno se esconden las manadas de sarrios. En las laderas más soleadas encontramos grandes masas de pino silvestre, y colgada de los vertiginosos acantilados, desafiando a las leyes de la gravedad aparece la inconfundible silueta del pino negro.

Durante la primavera, la verde hierba se tapiza de los alegres colores que nos muestran violetas, narcisos, siemprevivas, gencianas o la enigmática edelweiss.

Un poco más arriba, las grandes rapaces contemplan las vastas plataformas calcáreas, donde sólo los líquenes consiguen vencer las adversidades climatológicas. Es aquí donde hace milenios, las grandes masas de hielo quebraron la tierra moldeando grietas kilométricas que forman recónditos y profundos barrancos que se pierden en el abismo. En el interior de los cañones, la inversión térmica provoca que especies de piso inferior como la carrasca, huyan a pisos superiores buscando el calor del sol, y que especies de pisos superiores, se aprovechen a su vez del frescor interior.

Servicios en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido

En las poblaciones que rodean al parque encontrarás varios centros de interpretación donde te informarán de primera mano de todas las alternativas existentes, junto a ellos, encontrarás también a magníficos profesionales que te mostrarán misteriosos ríos subterráneos, míticas cumbres, vertiginosos barrancos o endemismos pirenaicos, como la oreja de oso, último vestigio de un remoto pasado tropical, adaptada aquí a la vida en las grietas calcáreas. Por si faltaba algo, la excelente oferta hotelera y gastronómica hará de esta estancia un recuerdo imborrable.

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